Cuando vamos por el mundo llevando la luz de Dios y ayudando al prójimo sabemos que no estamos solos, que es Dios abriéndonos puertas en nuestro caminar, que de su mano podemos alcanzarlo todo y que su amor es el motor que nos impulsa a seguir avanzando.
Pon a Dios en primer lugar en tu vida y verás la mano de Dios moverse a tu favor en todo lo que te propongas porque tus sueños los escribió Dios en tu corazón.
Por más difícil que sea la prueba que estemos atravesando sabemos que no estamos solos, que Jesús nos ayuda a cargar nuestra cruz y que no nos suelta de la mano.
Gracias Jesús por ayudarnos a cargar nuestra Cruz.