Cuando pones a Dios en el centro de tu vida empiezan a suceder milagros a tu alrededor, tu vida está llena de un brillo especial, la luz de tu corazón irradia amor y paz a tu paso y esa luz, que es la luz de Dios, ilumina la vida de muchas personas en tu camino.
Por eso, nunca dejes que se apague la luz de Dios en tu corazón. Porque “polvo eres y al polvo volverás” (Génesis 3,19) y sin Dios en nuestras vidas nada somos y nada tenemos, sólo con Dios podemos encontrar la verdadera felicidad.
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#Luz
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