La vida no es una carrera de largo aliento, no se trata de ver quien va más rápido sino de quien persevera y no se rinde hasta el final.
El premio que debemos de esperar es que se nos abran las puertas del cielo al final de nuestros días, no hay nada más importante que ver a Dios al final de nuestro tiempo en la tierra.
Recuerda “sólo Dios basta”.

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